La vorágine de los días (ni una palabra menos)

La vorágine de estos días se ha destacado en las letras de una palabra tal si fuese sagrada hubo de arrancar sensaciones, si fuesen estas un ramo de espinas que le acusaría con el señor de los anillos.
La palabra que nos ha tocado nuestras vidas no es una del montón, ese arreglo de vocablos frecuentes, yo diría una ignota y bella palabra escondida en los suburbios del diccionario, como esas perlas que se descubren corriendo una roca esta emergió a la superficie por casualidad y curiosidad, en el mismo momento que se le pensó no quedaron dudas que era una palabra bella.
La gran diferencia de esta palabra que estaba claramente identificada por sus letras y firme oposición a todas las otras, es más daba la casualidad que no tenía sinónimos, era su agrado, absoluto, no había signo alguno de ofensa ni relación hacia lo definido como conflicto o en su defecto ofender, desagradar y esas palabras con la carga cultural de lo indeseable una palabra que merecía su ascenso...